Entrevista a Gustavo Cimadevilla

¿Cuál de sus libros considera usted más importante como aporte a los estudios de la comunicación y el desarrollo rural? ¿Por qué?

Bueno de las cosas que yo he escrito, la que me parece más significativa es el libro Dominios que tiene por título complementario Crítica a la razón intervencionista. La comunicación y el desarrollo sustentable. Digo más significativo, primero porque es un libro que fue fruto del trabajo que hice como tesis doctoral. Entonces tiene una carga de trabajo y de cuidado particular. Fue realmente bastante tiempo que le dedique a eso y por otro lado resume bastante lo que pensaba y pienso en torno a la comunicación y el desarrollo. Me parece que en ese sentido es un texto que abre a varias lecturas, no se queda solamente en cuestiones comunicacionales sino fundamentalmente pone en discusión la problemática del desarrollo.

¿Qué libros recomendaría para una biblioteca en comunicación estratégica rural? ¿Por qué?

Bueno yo recomendaría más que un libro la serie de libros que empezó a publicar INTA desde el 2003, el primer libro fue “La extensión rural en debate” y le siguieron otros. Me parece una serie de libros interesantes porque reúne a varios autores. Varios de ellos son miembros de INTA, por lo tanto tienen una mirada del problema de la comunicación, de la extensión y el desarrollo, centrada en su propia experiencia. Pero también tiene aportes interesantes de colegas de Uruguay, de Paraguay, de Brasil, de Chile, de Bolivia. O sea, hay yo creo una mirada regional amplia y también una amplitud temática interesante. Me parece que esa es una colección que en toda biblioteca de comunicación rural tiene que estar presente.

¿Qué autor clásico destacaría en el área de comunicación rural? ¿Por qué lo elige?

A Everett Rogers. Quizás es el autor más leído, más criticado, pero que marcó una época y marcó un pensamiento que para poder ser superado tiene que ser conocido. Por eso me parece que es una obra de los clásicos que tiene que estar en cualquier biblioteca.

¿Qué autor contemporáneo destacaría en el área de comunicación estratégica rural? ¿Por qué lo elige?

Voy a tratar de hacer un mix con un campo disciplinar más amplio y pensar en términos de Ciencias Sociales. Me parece que un autor interesante, quizás no está en muchas bibliotecas pero es recomendable leerlo, es Isaiah Berlín, que es un filósofo que trabaja bastante la problemática de la condición humana, de lo que tiene de contradicción y me parece que una lectura, en particular de su libro El fuste torcido de la humanidad, me parece que abre bastante la cabeza, para pensarlo como parte de procesos que son en muchos casos paradójicos, contradictorios, pero que ponen a la humanidad en su condición real.

¿Cuáles considera usted como los dos ejes más significativos para el debate de la comunicación rural actual?

Cuando uno piensa en ejes de debate siempre hay un dinamismo detrás de eso, en virtud que las coyunturas marcan en cada época, cuestiones que son insoslayables. Me parece que en la época que vivimos un eje es el de la política. Discutir ruralidad hoy sin discutir política y por lo tanto alternativas, cada vez que se piensa en términos de desarrollo, en términos de transformación, de cambio, no se puede dejar de lado. Y pensar en política en comunicación es pensar en modelos alternativos de presencia en el medio rural, de comprensión de la relación rural- urbano y también de lo que implica pensar en la intervención como un concepto muy fuerte en cualquier institución del Estado que se hace presente para marcar rumbos.

El segundo eje, quizás siga siendo atractivo discutir la tensión que hay entre trabajar buscando resultados, cuando digo buscando resultados con una mentalidad más preocupada en la eficiencia, en la eficacia de lo que se hace y por otro lado pensar en la calidad de los procesos. Pensar en que los actores son sujetos que tienen historia, tienen cultura, tienen intereses diferentes, muchas veces divergentes. Y que en la medida que se contemplan en esa apertura mucho más holística, pone sobre la mesa cuestiones que siguen sin resolverse. ¿Por qué? Porque las instituciones de intervención, en general tienden a ser efectistas. Entonces ahí hay cuestiones difíciles de resolver.

 

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